El maridaje no es una regla, es una lógica
Hay una idea equivocada de que el maridaje es complicado o exclusivo. La realidad es más simple: se trata de encontrar un vino que no pelee con lo que estás comiendo. Con la comida mexicana hay combinaciones que funcionan muy bien si conoces la lógica básica.
Tacos: depende del guisado
- Tacos de carnitas o cochinita: tinto ligero con taninos suaves — Pinot Noir o mezcla bordelesa joven.
- Tacos de camarón o pescado: blanco fresco con buena acidez — Sauvignon Blanc o Albariño.
- Tacos de canasta: rosado seco o blanco con cuerpo. Platillos sencillos que no necesitan vinos complejos.
Birria y barbacoa: tintos con carácter
Sabores intensos y especiados. Los tintos ligeros quedan cortos — necesitas algo con más presencia: Tempranillo, Malbec o Grenache. Evita vinos muy tánicos con chile fuerte.
Mole: el maridaje más desafiante
Dulce, amargo, especiado y con chocolate al mismo tiempo. Lo que mejor funciona: Syrah o Shiraz con buena fruta. También un espumoso brut — la burbuja limpia el paladar entre bocado y bocado.
Mariscos y ceviche: blancos y espumosos
Sauvignon Blanc para ceviche y aguachile. Algo mineral para ostiones — Chablis o Muscadet. Para camarón a la mantequilla, un Chardonnay con roble.
Chiles en nogada
Dulce, frutal y especiado. Un blanco semiseco, rosado frutal o espumoso rosé — la burbuja y la fruta complementan la granada y la nuez sin competir.
La regla más simple
Si el platillo es ligero, el vino debe ser ligero. Si es intenso, el vino puede ser más robusto. Si hay picante, busca vinos con buena fruta y taninos suaves.
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